La Familia Serenal cuenta su verdad

«Nosotros no tenemos nada que ocultar, la tranquilidad es el mejor de los estados. Por eso desmentimos que nuestro hermano haya estado ni que esté intubado. Menos que menos, hayamos tenido algo para celebrar y, por si hiciera falta, lo decimos acá tampoco somos “vacunados VIP”.

A cinco meses del fallecimiento por Covid de nuestro padre, quien esperaba con esperanza la vacuna. A días del fallecimiento de nuestro tío, hermano de Oscar, teniendo una tía en terapia, intubada y habiendo pasado un difícil momento con nuestro hermano Cesar en diciembre y actualmente transitando Salvador, Marisa y Emanuel esta enfermedad, seguimos padeciendo un periodo de angustia y tristeza que es inexplicable.

Sin embargo, la fortaleza familiar, un valor en el que siempre nos hemos apoyado, hace que podamos seguir adelante, sobre todo acompañando a Mabel, nuestra madre, que perdió al amor de su vida y a su compañero inseparable de más de cincuenta años.

Quienes nos conocen saben de qué estamos hablando. Para nosotros lo importante todos estos días es no dejarla sola a Mabel, turnarnos para almorzar, cenar, dormir y acompañándola en el duelo, en nuestro nido familiar.

Para nosotros Salvador es el hermano, el hijo, el padre, por eso como familia decidimos trasladarlo a la ciudad de Junín, por la seguridad emocional de él y de nuestra madre.

En el Hospital Municipal de Lincoln tenemos el recuerdo reciente del fallecimiento de “nuestro viejito”, todavía en la retina de mami está grabada la habitación del lugar, la cama en que nos dejó. Y no renegamos del hospital, al contrario, porque la atención fue excelente, por el profesionalismo y la calidad humana, y mantenemos nuestro profundo agradecimiento, inclusive, con esa imagen dolorosa que todavía permanece entre nosotros.

Lamentablemente, la palabra HUMANIDAD para algunos pseudopolíticos, por suerte unos pocos, quedó devaluada y la pandemia lo visualizó. La mentira y la desinformación ya es costumbre, así se manejan, y su odio llegó hasta los medios nacionales.

Nosotros estamos en paz, con el corazón lleno de amor y agradecidos infinitamente del cariño de la gente. Los mensajes que nos llenan de esperanza y las distintas oraciones son una caricia al alma. Lo ÚNICO que deseamos y le pedimos a Dios, es por la recuperación de nuestros hermanos, por la salud de Salvador, nosotros seguimos rezando por él y por ellos. Y no le deseamos este dolor a ninguna familia linqueña».

Gracias.

Familia Serenal

Deja tu opinión!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba